¿Qué son los Grupos de Acción Local (G.A.L.)?
El origen de la Iniciativa Comunitaria Leader se remonta a principios de los años 90, cuando la Comisión Europea decide, a la vista de los fracasos sucesivos de la intervención pública, que no logra frenar el declive de los territorios rurales, la puesta en marcha de una Iniciativa para la financiación de programas de desarrollo territorial.
Con carácter experimental y demostrativo son propuestos los Grupos de Acción Local, colectivos de composición plural. Una estrategia de abajo hacia arriba que permitía hacer visibles, con ejemplos concretos, las estrategias de desarrollo propuestas por ellos.
Los Grupos de Acción Local (G.A.L.) o Grupos de Desarrollo Rural (G.D.R.) tienen unas funciones que habitualmente son desarrolladas por la Administración Pública en otros programas de tipo tradicional. Éstas abarcan, desde la gestión de las ayudas, concesión y pago a los beneficiarios, hasta el control de ejecución de los proyectos y la obtención del reintegro de las ayudas en caso de irregularidad, además de otros cometidos fundamentales como son la información, animación, asesoramiento y formación de la población. Esta característica evidencia una concepción evolucionada y madura del sistema de apoyo a la población: frente a las líneas de ayuda en que la población actúa de mera receptora de medidas que la administración establece y cuya ejecución ordena, recayendo toda la responsabilidad del éxito o fracaso de la medida en los poderes públicos, los sistemas de apoyo han evolucionado hacia programas cada vez más participativos de la población y sus organizaciones, enfoque ampliamente presente en la filosofía LEADER mediante el establecimiento del Grupos de Acción Local.
En efecto, en LEADER y PRODER, la población, a través de sus representantes formal y expresamente constituidos a este fin, es quien se encarga de la gestión del programa y asume las máximas responsabilidades dentro del mismo. Los Programas Leader han mostrado, a los sectores sociales más emprendedores, un abanico de posibilidades de invertir y llevar a cabo proyectos en el propio territorio, haciendo palpables las posibilidades que algunos sectores de la economía rural tienen de competir con éxito, por ejemplo en turismo, medio ambiente y producciones alimentarias de calidad.